Mostrando entradas con la etiqueta Poemas para Mónica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas para Mónica. Mostrar todas las entradas

De lobos y cuervos


¡Cuervos, cuervos, cuervos!
Sobre mi buzón, 
un nido de cuervos
llama mi atención.
¿Es negro el color
de nuestra esperanza?
¿Anuncia un graznido
la nueva mañana?
Oigo unos aullidos. 
¿Pueden presagiar
una buena nueva
que está por llegar?
Entre lobos veo
una humanidad
que clara su esencia
puede recordar.

Por el aire

Por el aire,
tu voz vino a anunciarme
tu llegada
tanto tiempo aguardada.

Por el aire
viniste para darme
el motivo
de una vida con sentido;

que es amor
el único motor
que propulsa
a la buenaventura.

Llegaste a mi vida

Cuando, herida, mi esperanza agonizaba;
cuando el brillo de mi luz languidecía;
cuando mi ilusión en su ocaso se hallaba,
llegaste a mi vida.

Cuando la eterna soledad me esperaba;
cuando el sino de mi pena se reía;
cuando la tristeza impía amenazaba,
llegaste a mi vida.

Cuando la dicha su rostro me ocultaba;
cuando creí que el desánimo vencía;
cuando la más negra noche me angustiaba;
llegaste a mi vida.

Con tu ánimo, fuiste victoria soñada;
con ternura, mi vida reverdecías;
con ese amor infinito que anhelaba,
llegaste a mi vida.

Alegrías

Ella es mi alegría;
el sentido y la guía de mi vida;

mi tierra y mi hogar;
el lecho donde puedo descansar;

la estrella que sabe
señalarme mis puntos cardinales;

significación
auténtica de la palabra amor;

la única respuesta
que mis preguntas y dudas esperan;

imparable fuerza
que ninguna adversidad jamás quiebra;

hermoso poema;
sublime obra del divino poeta.


Y, de repente, ¡la luz!


Tu sonrisa abre sus puertas
y, de repente, ¡la luz!
Sin que tal dádiva adviertas,
tu sonrisa abre sus puertas
y así en mis muros insertas
con tu esplendor tragaluz.
Tu sonrisa abre sus puertas
y, de repente, ¡la luz!

Por tu mirada

Tus ojos son el espejo de mi alma;
son el cielo donde mi estrella brilla;
la noche en la que descansan mis sueños;
son mi alba, el amanecer de mis días;
me abren la puerta del amor eterno;
son luz del mundo y sal para mi vida;
negro tesoro de azabache vivo;
son el consuelo para mi agonía;
dos poderosos agujeros negros
de cuyo influjo huir jamás querría.
Déjame navegar en un crucero
por el océano de tus pupilas.
Mi amor, mírame... ¡Mírame a los ojos!
Borra al mirarme mi melancolía,
pues tu mirada me revela un mundo
para compartir tu dicha y la mía.
Tu eres mi musa de los bellos ojos.
He aquí la pasión que al mirarme inspiras.

Romance para un cuarto aniversario

Nuestro amor es fruta fresca
henchida de dulce jugo,
de un árbol de cuatro estíos
que se yergue frente al mundo.
Uva es que da excelso vino,
pues de amor está hecho el zumo.
Es seda que me acaricia
cuando me siento desnudo.
Es ternura y es firmeza;
es suave, pero profundo.
Es la flor que no marchita.
De una bendición es fruto.
De rosa, sedosos pétalos
es la dicha de estar juntos.

Te amaré

Nunca yo me sentí así,
pues mi mundo era frío y gris.
Bésame y únete a mí.
Cada día te amo más.
Puedes escuchar mi pecho latir.
Él te contará que mi amor por ti
no acabará nunca: ésta la verdad.
Para siempre, por ti voy a vivir.

Todo me parece bello junto a ti.
El dolor no existe si a tu lado estoy.

De repente, el mundo me parece mejor,
si puedo ver tus ojos.

Nada nos va a parar,
mi amor, lo verás.
Y mil tormentas podrán tronar,
mas tú sabes
que no nos vencerán.

Te amaré, te amaré,
aunque el mundo nos quiera separar.

No quiero extrañarte

Ya no dormiré para no dejar de verte,
para ver tu faz serena,
mientras tú duermes tranquila.
Y puedo vivir siempre de amor rendido,
pues no es tiempo perdido,
mi cielo, el que paso así,
mi amor, protegiendo tus sueños.

Duermo junto a ti y siento latir tu pecho.
Es tu corazón que me habla
infundiéndome tu calma.
Doy gracias a Dios porque yo estoy contigo
y quisiera que tú estés
para siempre conmigo,
conmigo por siempre.

Quiero verte sonreír.
Quiero poderte besar.
Sólo déjame vivir pegado a ti,
junto a ti.
Déjame entregar mi ser.
De nuestra entrega surgirá
un amor grande y eterno
que no perecerá.

Mi ojos no cerraré.
No quiero que venza el sueño,
porque así te extraño
y extrañarte yo no quiero.
Si duermo sólo podré
tenerte conmigo en sueños
y aun así te extraño
y extrañarte yo no quiero.

Sí, así no te extrañaré.

Balada para Mónica

Como sorpresa llegaste,
porque así llega el amor,
y no puedo más que amarte
con un devoto fervor
y seguirte con lealtad,
plantándole cara al miedo,
armado con la bondad
que, inspirada por ti, surge en mi pecho.
No es locura ni dislate
esta pasión que nació
entre dos almas distantes,
que las une el corazón.
Hasta mí te vi llegar
y así cumpliste mi sueño,
dándome felicidad,
haciendo realidad mi gran deseo.
Quiero hasta el cielo llevarte,
hacerte dueña del sol,
las estrellas regalarte
y envolverte en su esplendor.
Quiero contigo volar
y quiero saber que puedo
descubrir la libertad,
tiernamente amarrado por tus dedos.
Contigo podré encontrar
un paraíso de ensueño,
si contigo puedo estar,
pues tú, mi amor, eres lo más bello.

La lira de la amorosa

La oí tañer su lira;
la vi de mirto y rosas coronada.
Y se incendió la pira
con una inusitada
fuerza alumbrando mi mente ofuscada.

Haces todo sencillo

Distancias legendarias
no opacan de las estrellas su brillo;
las horas arbitrarias
las devoro a colmillo,
mas tú haces que todo sea sencillo.
Yo era un triste bufón
soñando ser el dueño del castillo;
del miedo era obsesión
hacerme picadillo,
mas tú haces que todo sea sencillo.

A mi Cordón de Plata

He cruzado el mar y he surcado el cielo;
sobre estrellas temblé de la emoción;
del universo he visto el corazón;
he descorrido del misterio el velo;

de un volcán alcancé la cumbre de hielo;
divisé mundos de vasta extensión;
escuché de sirenas su canción;
me zafé del horror que eriza el pelo.

Nada sirve sin mi cordón de plata,
la esposa que me amarra a la cordura,
la suave cuerda que por amor me ata

y que siempre acaricia mi cintura.
Lo prodigioso, sin ella, me mata;
es inútil, sin ella, la hermosura.

El Privilegio de abrazarla (segunda versión)


¿Sabes qué es un privilegio?
Un privilegio es amarte;
tu coraza
ablandarte;
con ternura
abordarte;
con pasión
abrasarte;
con mi abrazo
abrigarte;
con un beso
acallarte;
fascinado
acecharte;
sin un pero
aceptarte;
a mi espíritu
acercarte;
mi gran dicha
achacarte;
con amor
achucharte;
admirado
aclamarte;
con afecto
acosarte;
entre sedas
acunarte;
de mi euforia
acusarte;
en mis sueños
adentrarte;
boquiabierto
admirarte;
con piropos
adornarte;
de mi vida
adueñarte;
sin cesar
adularte;
a mi pecho
aferrarte;
cada instante
agradarte;
pero nunca
agraviarte;
sin descanso
aguardarte;
los temores
ahuyentarte;
tus virtudes
alabarte;
en mi hogar
albergarte;
perseguirte
y alcanzarte;
tu tristeza
alegrarte;
del peligro
alertarte;
tu sufrir
aliviarte;
tu camino
allanarte;
en mi mente
alojarte;
en la noche
alumbrarte;
mas no quiero
amargarte;
tiernamente
ampararte;
para siempre
animarte;
buenas nuevas
anunciarte;
evitar
apenarte;
tu ansiedad
aplacarte;
dulcemente
apreciarte;
todo el miedo
arrancarte;
contra el frío
arroparte;
buen presagio
augurarte;
tu ventura
aumentarte;
con favores
auspiciarte,
auxiliarte
y avalarte;
de los riesgos
avisarte;
tu alborozo
avivarte.
¿Sabes qué es un privilegio?
Privilegio es abrazarte.

El privilegio de abrazarla (primera versión)


Me pasé siglos buscando
del amor un abacero
y, contra el frío del mundo,
un cálido abrigadero.
Quería domar la angustia,
mas no tenía aceruelo
y mi corazón ceñía
un fuerte acordonamiento.
No encontré nunca debajo
de mis pies afianzamiento
y mis sueños parecían
brebaje de aguardenteros.
Quería purgar mis penas
con fruto del aladierno.
Mi corazón siempre estaba
vigilante, siempre alerto.
Andaba con pies desnudos
y no hallaba almadreñero,
pero encontré el privilegio
de abrazarla: mi alegría,
es mi gozo y mi gran premio.

Jinetes del metal

Al jinete el daño
nunca lo detendrá
cuando cabalga
firme sobre el metal,
como un corcel
de gran brillo al rodar
por la senda vital.

Saber amar

Por ver sonreír
tus labios y sentir
palpitar mi corazón
con mi alma te amaré.
Sabré esperar
aunque quieran destruir
lo que construyó el amor
y la esclavitud negó.
Te sabré amar,
tus sueños velar
y yo te cuidaré
hasta la libertad.
Te sabré esperar
si no pierdes la fe
en la oscuridad.
Nunca temas más,
pronto amanecerá,
la luz nos guiará.
No sufras ya.
Saber soñar
es labrar un porvenir
para luego despertar
y tener valor sin fin
para luchar
y ya nunca permitir
el dominio de maldad
que continúa hasta morir.
Saber sufrir
es gritar en el silencio
sin huir nunca por miedo,
ese miedo a morir.
Levantad la voz,
hora es de comenzar.
Cerca está nuestra ocasión
de las cadenas olvidar.
Con nuestra humildad,
porque no somos dos,
somos un millón,
vamos a vencer.
Sin desfallecer,
hasta un cielo azul
mi canto alzaré.
Con tenacidad,
llenos de ilusión,
hay que caminar...
caminar...
¡hasta la libertad!...

575 (II)

Azul oscuro:
el ancho lazo que une
su amor profundo.

Viaje hacia la alegría


La somnolencia me atrapó en el lecho,
entre la bruma del cansancio oscura
y la alegría entre el sopor fue un hecho
que disolvió con fuerza la amargura
resplandeciendo enérgico en mi pecho
y dio comienzo entonces la aventura.
Entre tus brazos vi clara inocencia,
tu complacencia fue liberación
de aquel temor que como vil sentencia
me denegaba siempre redención,
pero le diste paz a mi conciencia
con unos labios llenos de emoción.
Quiero emprender contigo ese viaje
que, al descubrir tu ausencia, se acabara;
ahora me revisto de coraje,
una sonrisa se esculpe en mi cara,
con entusiasmo lleno mi equipaje
cual si la vida de nuevo empezara.