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Por el aire

Por el aire,
tu voz vino a anunciarme
tu llegada
tanto tiempo aguardada.

Por el aire
viniste para darme
el motivo
de una vida con sentido;

que es amor
el único motor
que propulsa
a la buenaventura.

Jinetes del metal

Al jinete el daño
nunca lo detendrá
cuando cabalga
firme sobre el metal,
como un corcel
de gran brillo al rodar
por la senda vital.

Temblores de tierra (sin piel ajena)


Tras la ilusión herida
del tiempo que se perdió,
se bloquean caminos
que mi pie no recorrió.
Lagos, valles, montañas,
ríos de los que me hablaron
los imagino y siento
los grilletes en mis manos.
Mi voz no escucho en silencio,
la niebla oculta mi estrella,
mi furor se desata
provocando temblores de tierra.
Lejos de mi morada,
otros trazaron sendas
que no cruzaron mi piel
desnuda sin piel ajena.

Madera de roble

Sois cual madera de roble
dispuestos a pelear.
La rendición no es posible,
el desaliento es trivial
y la firmeza es tenaz.
Encajad siempre los golpes
porque el destino es luchar.
Solamente poseen piel vulgar,
no es una armadura de metal noble,
mas, cuando aflicción debe soportar,
se confunde con madera de roble.
Se recuperan al ser derribados,
siempre ante la nada todo lo dan,
poseen un ánimo fuerte, magno
y prudente al conocer su humildad.
Las aflicciones continúan su asedio,
tortura implacable la soledad
pero sus sonrisas proponen sueños
con su fe que es amor universal.

Fuego


Algo se enciende en mí;
es fuego poderoso,
la fuerza de una chispa
con bríos ardorosos.
Una llama que se alza
en rumbo a un paraíso
donde pueda saciarse
sin temer el abismo.
Una lumbre prendida
acrecienta la sed de mi boca,
pero aviva mi vigor
y todo mi ímpetu se desborda;
una pasión que me arde
con animosos dedos me toca.
Crepitando en la noche
en el inmenso mundo,
son fuegos de artificio
que duran un segundo.
Y vuelven a brillar
durante un nuevo instante
como un pequeño faro que
esplende infatigable.
Luz y dolor se funden
habitando en las ascuas
como un reflejo alterno
de desdicha y bonanza.

Besos de agua

Besos de agua
Besos que se entregan,
ósculos que riegan
cual agua que empapa
y luego se esfuma
como lo hace el vapor.
Jamás han llegado a su destino
y, aunque nunca fuera un desatino,
la distancia hiere,
besar no se puede y
me mata el dolor.
Garra que me araña,
frío en las entrañas
y muy dentro un temblor.
Tu ternura llega hasta mi pecho
de alguna manera que no entiendo.
Porque no te tengo,
solamente en sueños
yo te podría amar.
Fantasía de afectos
en llanto disueltos
como sal en el mar.
No pienses que olvido, amor mío,
sólo es que tu ausencia me da frío.
Frío que me hiela,
recorre mis venas
y quisiera tocar
esa mano ardiente,
flujo de una fuente
de un dormido volcán.
Noto en mi interior que está lloviendo.
Es lluvia de alivio y de tormento.
Es dulce agua amarga,
al fin, sólo agua,
símbolo de mi amor.
Frío caudal de lava,
suaves aguas bravas
con un suave ardor.
Sólo son besos de agua
que carecen de olor,
de color y sabor;
se escapan de las manos
sin sentir tu calor;
agoniza el amor.
Sólo besos de agua.