Tras la ilusión herida
del tiempo que se perdió,
se bloquean caminos
que mi pie no recorrió.
Lagos, valles, montañas,
ríos de los que me hablaron
los imagino y siento
los grilletes en mis manos.
Mi voz no escucho en silencio,
la niebla oculta mi estrella,
mi furor se desata
provocando temblores de tierra.
Lejos de mi morada,
otros trazaron sendas
que no cruzaron mi piel
desnuda sin piel ajena.