Paz en la tierra

Tenías nombre de ángel, porque Ángel te llamaron,
mas por el nombre de tu padre el tuyo cambiaron.
Hombre sencillo, sirvió a Dios y a los humanos.
Soprendido fue cuando accedió al pontificado.
Ayudó a los más pobres, para todos fue cercano
y creó gran revuelo su Concilio Vaticano
donde reformó reglas que oprimían a sus hermanos.
En la Plaza de San Pedro, estrechándose las manos,
a personas de todo el mundo, Juan había llamado
para fraternal convivencia juntos, compenetrados.
Entre grandes ejércitos, medio preocupado
por la amenaza de muerte que habían lanzado.
No estalló esa guerra, la cordura había triunfado
y la calma sobrevino, pero ¿hasta cuándo?
En tierra de enfrentamientos, la paz había sembrado
y de paz y fraternidad fue su legado.