Armonía

En ocasiones, el bloqueo asalta la mente del compositor. La sinfonía eterna, latente en su corazón, no consigue fluir hacia la partitura. Cuando los silencios son más numerosos que las notas, la inspiración escapa volando por la ventana hacia los confines del universo en busca de la melodía. La música que pugna por surgir de una guitarra cuyas cuerdas desafinadas rozan unos dedos imprecisos, mientras el estridente sonido de una bandurria acalla la melodía.
Parece como si en casi todas las obras hubiera una nota discordante: un instrumento que anda a destiempo, un músico que improvisa notas de una obra distinta, una voz que cambia el tono u olvida la letra, algún componente de la banda que no sube al escenario...
Los tambores no retumban al unísono. Sólo muy de vez en cuando, dos golpes al instrumento de percusión se encuentran en el tiempo haciendo que una vez más nazca la música por un instante. Incluso los solistas necesitan músicos que los acompañen. Pero parece imprescindible aprender y comprender el significado de la palabra armonía. Hay obras musicales y canciones cortas y largas, sencillas y elaboradas, clásicas y modernas, vocales e instrumentales, hay músicos de largos años de estudio y otros que tocan de oído... pero cuando acaba una pieza, que no callen los instrumentos, que no calle la voz. Siempre hay una nueva o antigua obra que interpretar. Que la música no muera. Que la Creación siga si armónico curso.